
Un proyecto social de la Universidad Feevale acoge a extranjeros desde 2016 y, mediante la enseñanza del portugués y otras acciones, contribuye a la adaptación, la autonomía y la inserción social de los migrantes en Brasil.
Para Olwith Lindor y Jhonaiker Bejarano, obtener el certificado de portugués para extranjeros representa mucho más que la culminación de una etapa de estudios. Para ambos migrantes, esta certificación simboliza también parte de un proceso de adaptación, aprendizaje y construcción de nuevas oportunidades en Brasil. Los certificados fueron entregados este miércoles 9 por el proyecto social Centro de Educación en Derechos Humanos (Ceduca DH), de la Universidad Feevale.
Lindor, de origen haitiano, llegó a Brasil en 2016 junto a su hermana. En aquel entonces no hablaba portugués y tuvo que adaptarse no solo a un nuevo idioma, sino también a una cultura y una realidad diferentes. Participó en el Ceduca DH en 2016, 2017 y durante parte de 2018. Ahora, en 2026, ha regresado al proyecto para completar su certificación de portugués para extranjeros.
“Era complicado para nosotros. El proyecto nos ayuda a entender nuestros derechos y deberes aquí. Toda la ayuda que recibí en el proyecto me sirvió para dar un gran paso en mi vida”, destaca.
Actualmente, la vida de Lindor está marcada por una trayectoria que lo llevó mucho más allá de las dificultades que enfrentó durante sus primeros meses en el país. Tras trabajar en una imprenta, y gracias al apoyo recibido a través del proyecto, logró acercarse a su sueño de convertirse en patinador sobre hielo. Hoy en día, Lindor forma parte del elenco de Disney On Ice, un espectáculo producido por Feld Entertainment bajo contrato con The Walt Disney Company. Lindor fue el primer patinador haitiano en integrarse a dicho elenco.
Aunque pasa gran parte de su tiempo en Estados Unidos por motivos laborales, Lindor mantiene una relación estrecha con Brasil. Como integrante de una gira, viaja por diversos países, pero considera su hogar aquel lugar donde comenzó su proceso de adaptación.
“Disney On Ice me brinda la oportunidad de viajar mucho con los espectáculos; sin embargo, siempre digo que, gracias a la acogida que recibí en el proyecto, cuando regreso a Brasil siento que vuelvo a casa”, afirma.
Para él, aprender portugués fue fundamental para alcanzar la autonomía. Según Lindor, el dominio del idioma le permite afrontar situaciones cotidianas que, de otro modo, resultarían difíciles para quien no puede comunicarse. “Cuando llegas a un país y no hablas el idioma, te encuentras muy limitado y es posible que no puedas hacer muchas cosas. Pero, cuando logras comunicarte, todo cambia. Para mí, ese es uno de los aspectos más importantes”, explica.
El primer acercamiento al idioma se produjo a través de las expresiones más básicas de la vida cotidiana. “Buenos días”, “por favor”, “con permiso” y “gracias” fueron algunas de las primeras palabras que aprendió. Ahora, recibir el certificado representa, para él, un logro personal.
“Significa muchas cosas para mí. Es una victoria, un logro. Tener este certificado significa que logré aprender el idioma y que ahora puedo comunicarme. Esto me ayudará en cualquier cosa que quiera hacer”, destaca.
Un nuevo comienzo
La experiencia del venezolano Jhonaiker Bejarano con el Ceduca DH también está vinculada a un proceso de recomienzo. Decidió venir a Brasil con su esposa, quien ya tenía familiares en el país. Cuando llegó, Bejarano prácticamente no sabía hablar portugués. Al igual que Lindor, encontró en el idioma uno de los principales desafíos para su adaptación.
“Fue como nacer de nuevo. Tienes que aprender a caminar por las calles, saber a dónde ir, aprender a hablar otra vez y adaptarte a una nueva cultura. Es un proceso de empezar de cero”, define.
Bejarano participó de forma presencial en el Ceduca DH en 2024. Durante este semestre, obtuvo la certificación de portugués para extranjeros en modalidad virtual y, en ocasiones, acudió presencialmente a la Universidad Feevale para participar en las actividades del proyecto.
El progreso en el idioma abrió la puerta a nuevas posibilidades. Tras empezar a comunicarse y escribir en portugués, Bejarano comenzó a buscar cursos y oportunidades de formación. Recientemente, completó un curso técnico en Administración. Ahora, tiene previsto continuar sus estudios y realizar un curso de Logística.
“Cuando empecé a participar en el programa y aprendí a hablar portugués y a escribir un poco —porque la escritura es algo más complicada—, comencé a realizar más cursos y a buscar nuevas oportunidades”, relata. Para él, el certificado conlleva también el peso del esfuerzo realizado durante el proceso. Conciliar el trabajo y los estudios requirió dedicación, especialmente en los días en que debía ir directamente del trabajo a asistir a clase. “Todo el esfuerzo que hacemos para estar aquí —por ejemplo, llegar del trabajo y salir corriendo hacia el aula para aprender— es difícil. Por eso, para mí, este certificado significa mucho”, afirma.
Además del aprendizaje, Bejarano destaca la importancia de la acogida brindada por los profesores. “No nos cobran nada y siempre han estado ahí, enseñándonos y orientándonos. Es algo que, en cualquier otro lugar, tendría un costo muy elevado, y ellos lo hicieron sin cobrar nada. Para mí, eso tiene un significado muy especial”, concluye.
Acogida y derechos
Desarrollado por la Universidad Feevale desde 2016, el Ceduca DH tiene como objetivo contribuir a la acogida y la inserción social de extranjeros residentes en el área de influencia de la institución. A lo largo de los años, el proyecto ha recibido a migrantes de diversos países, entre ellos Haití, Cuba, Venezuela, Rusia y Egipto.
La iniciativa ofrece talleres de lengua portuguesa, actividades de acogida, asistencia jurídica y psicológica, así como talleres centrados en la realidad y la cultura brasileñas. La labor también se extiende a la comunidad, mediante acciones de sensibilización sobre la xenofobia y el fomento del conocimiento y la defensa de los derechos humanos.
Según la coordinadora del proyecto, Márcia Blanco, el Ceduca DH fue concebido en un período de aumento de los flujos migratorios contemporáneos, impulsado también por los grandes eventos realizados en Brasil. Desde entonces, la iniciativa ha acompañado las diversas historias de migrantes que llegan al país en busca de seguridad, trabajo, estudios y nuevas perspectivas.
“Estos momentos son muy relevantes, ya que también sirven de motivación para quienes están empezando ahora. Generan expectativas y esperanza, y demuestran que es posible lograrlo. Por ello, esperamos que el proyecto continúe durante mucho tiempo, ayudando a cada vez más personas a hacer realidad sus sueños, alcanzar sus objetivos y construir una nueva historia en Brasil. La alegría de estas personas representa, en cierto modo, el cumplimiento de nuestros propios objetivos. Algo que, por supuesto, nos llena de felicidad y orgullo”, señala.
Las trayectorias de Lindor y Bejarano demuestran, en la práctica, cómo el dominio del idioma puede convertirse en una puerta de entrada a esta nueva realidad. El proyecto trabaja para que los extranjeros logren comprender sus derechos, establecer relaciones, buscar oportunidades y alcanzar una mayor autonomía. Mientras que Bejarano planea seguir compaginando sus estudios con el trabajo, Lindor —a pesar de la rutina internacional que le exige su participación en Disney On Ice— mantiene un objetivo personal: regresar definitivamente a Brasil, un país que siente como propio.
Las historias de ambos convergen en un punto común: la llegada a un país desconocido —marcada por los desafíos del idioma y la adaptación— y la construcción gradual de una nueva vida, cimentada en la acogida y la educación. Para ambos, el certificado otorgado por la Universidad Feevale constituye un testimonio de sus logros y de sus nuevos comienzos.